2 cdtas. c/ 6 hrs.
Los demonios de la tos han sido apaciguados por un jarabe ayurvédico cuyo contenido ignoro. Su sabor repulsivo sólo pasa desapercibido frente a su textura escalofriante, pero digamos que la experiencia sensorial es lo de menos ante su pasmosa efectividad. Con este episodio se renueva mi fe inquebrantable en las drogas, naturales, artificiales y sobrenaturales, descubiertas y por descubrir.

June 6th, 2006 at 11:25 am
Yo más que en todo eso siempre he creído que la mejor forma de curarse de una enfermedad es olvidarse de ella y hasta ahora ha resultado bien, pero los dolores de garganta son la excepción a la regla. Justo ahora ando con uno de esos y vos me acabas de dar una buena idea.