Metamorfosis
Todo eso se hizo imposible cuando un día cualquiera se me rompió la espalda y me empezaron a salir unas alas incómodas, húmedas y total medio inútiles. Después me salieron unas espinas largas en los costados, y una daga negra y brillante apareció en donde tenía la lengua. Con esta pinta no se me acercan ni los guerreros, nisiquiera los que un día me ganaron, ni los brujos que regresaron de la muerte. Quedé como quien dice, lista para los sacrificios, sentada en la piedra balanceando los pies (los pies que todavía son lindos), jugueteando con el collar de calaveritas entre los dedos.

June 2nd, 2006 at 9:30 am
Bienvenida al club de las gárgolas!!!