En el caño

Cuando tenía cuatro años me caía en el caño asqueroso que estaba frente a la casa de mi abuela. Sucedía una y otra vez, no me explico por qué, a veces caminando y a veces en triciclo. Hasta tengo una foto al lado del caño infame, con un vestidito blanco, y cada vez que la veo pienso en la desgracia inminente. No me explico por qué las fuerzas gravitacionales conspiraban para que mi pequeño cuerpecillo, desequilibrado y distraído, fuera a dar a las aguas de pila con chingas de cigarro que salían de las tuberías de todo el barrio. Es decir, me explico que pudiera pasar una vez… pero porqué la recurrencia?

Ayer me puse a llorar como entonces, de pura y completa impotencia, de desesperación en frente de lo absurdo inevitable. Me caí en el caño de las angustias adultas, asqueada y derrotada de todo, con furia, con bronquitis y con una soledad inmensa. Mis amigos llegaron a rescatarme, tratando de ignorar que parezco una tuberculosa, pálida y mal dormida, cuando toso me duele la caja toráxica completa, y cuando lloro no puedo respirar. Me dieron medicinas, me alimentaron a mi y a la gata, y nos reímos bajito de tristezas enormes. Hoy me puse otra vez el vestidito blanco, como de costumbre, para correr y pedalear por donde sea. Eso si, al frente de la casa de abuela, ni a putas.

7 respuestas to “En el caño”

  1. tugo dice:

    El terror es cuando pase como la canción de Caifanes “y de repente ya no te paras!”. Suena subliminal pero no ese el sentido. Yo supongo y espero que algún día no se necesite de amigos, se pueda uno poner el vestido blanco manchado sin nigún temor y en vez de caerse, tirarse.

  2. Victor dice:

    Los amigos (creo que lo decía Atahualpa Yupanqui) son uno mesmo en otros cueros…
    Y otra frase, esta de Cesare Pavese, me vino a la mente (no sé si es exacta, cito de memoria): “Sólo del fondo del dolor se puede salir de un salto”…

  3. itz dice:

    así es, se puede salir de un salto olímpico. pero ya ando más recuperadita. igual de hecha mierda de la tos, pero un poco más feliz.

  4. mr. bob dice:

    Mmmm… todos tenemos un caño karma… por lo menos la bornquitis tiene cura, la soledad, quien sabe?

  5. Vi dice:

    Yo me caí tantas veces en la acequia frente a la casa de mi abuela, pero tantas, y siempre con el vestido de dominguear y antes de ir a misa, aún me sigo cayendo ahí… y en otros lados, a veces vale la pena, si no te levantás sola alguien te ayuda, y siempre hay cloro o algunas otras cosas para limpiar el vestido blanco, aunque ya no sirva para ir a misa me lo trato de poner otros días y no solamente los domingos. Besos desde Baires.

  6. Ventolin dice:

    caes 7 veces y a la octava te levantas

  7. Verox dice:

    Lenis, mejorate.
    Lástima no estar más cerca
    para llenarte de abrazos.
    Beso.

Deja una respuesta