Ahí están, esos son
Consensuando y haciendo cuentas y promedios con otras chicas de mi edad, me he dado cuenta de que existen varios roles, vacantes u ocupados, que felizmente exhiben algunos personajes masculinos (o femeninos en algunos casos) en nuestras cortas vidas. Ahí andan, dándonos vueltas por la cabeza y por el cuerpo en intervalos irregulares:
El ex-novio importante. Ya a esta edad casi todas vivimos con alguno, o después de años de andar juntos le pedimos que nos dejara vivir. Cuando lo conociste no sabía freír ni un huevo y tenía dos camisas de botones. Lo conocés como si fueran hermanos, y te acordás de todas las cosas espantosas que te hacían contemplar el asesinato. Aún así te parece maravilloso de vez en cuando, y te quedás viendo la vajilla con melancolía. Todavía te despierta una exótica mezcla de furia con alivio cada vez que lo ves con la flaca de bellas artes de 19 años con la que anda ahora.
El ex-novio gay. En el cole era tu mejor amigo y te revolcabas con él de vez en cuando, pero con un sospechoso desinterés. Ya en la universidad se descubrió a si mismo (y a los otros tipos) y ambos lo celebraron con una borrachera espectacular. Lo ves cada 6 meses y se convierten en adolescentes coquetones por una noche. Nunca sabés si anda con Rodrigo o con Julián. Te preguntan por él y decís: “bien, por ahí anda”, porque en realidad no sabés nada más.
El de Internet. Lees su blog todos los días y te parece el tipo más inteligente y con el mejor sentido del humor del universo total. No tenés ni idea de cómo se ve ni cuántos años tiene, y no te importa. A veces no sabés ni cómo se llama. Tienen una correspondencia de años, llena de confesiones irrelevantes. Por suerte para vos, el tipo vive en el culo del mundo con su esposa e hijos, y jamás se le ocurrirá materializarse.
El admirador. Es uno de tus estudiantes, o un amigo de un amigo que te mira con desconcertante interés cuando estás hablando de tus técnicas para picar culantro. Lee tu blog y te manda los comentarios por correo, no los publica, y todos dicen: “qué genial!”. Le da horror contradecirte y entonces mejor no te habla mucho. Así puede pasar por años. Sufre visiblemente cuando se te ocurre andar con otro tipo, le pregunta los detalles todos tus amigos, pero es demasiado miedoso para invitarte a salir. Tiene razón, porque no te interesa.
El que no fue. Este exnovio era un tipo promedio que después de vos desarrolla dos presentaciones. En la presentación A el individuo en cuestión dejó tus dominios para convertirse en un tipo sensible, intelectual, con un trabajo pagador y estimulante a la vez. Ahora se viste bien, come vegetales y como se corta las uñas con regularidad, se ve hasta más guapo. Vos lo abandonaste por el tipo que eventualmente se volvería la presentación B: el muchacho te dejó para vivir en la playa con una comuna de artesanos argentinos, se convirtió en Bobo Shanti, tuvo dos hijos con una pobre chica que nunca ha visto la pensión alimenticia, estuvo arrestado por tráfico de cantidades industriales de cocaína, o sigue usando las mismas sandalias asquerosas que le conociste hace 8 años.
El de siempre. Este estuvo con vos hace un siglo y ya no te explicás porqué carajos se separaron, si evidentemente son perfectos el uno para el otro. Te lo encontrás cada año, comprando huevos en el supermercado, en una manifestación contra la guerra, en una fiesta de pueblo o en un bar a la hora que ya estás ebria. Cada vez que lo ves te enamorás otra vez como una imbécil, te mirás en cualquier ventana para arreglarte el pelo e intercambian nuevos números de teléfono y viejas insinuaciones. El problema consumatorio es que siempre alguno de los dos está comprometido. De todos modos te vas para la casa dispuesta a sacrificar un chivo con tal de que te llame. Pero en dos días ni te acordás.

May 9th, 2006 at 8:36 am
qué genial!
May 9th, 2006 at 10:22 am
Ajajajaj! Demasiado bueno.
Yo ya llevo un año de cartearme con el hombre maravilloso del internet que nunca se materializará pero que cada vez que me llega correo de él, se me hace un hueco en el estómago…
Gacho es cuando el exnovio importante se casa con la güila pipi con la que te daba vuelta.
May 9th, 2006 at 12:17 pm
Uy, pues ya vereis cuando llegueis a los 40 años, el muestrario de hombres se amplía: “Mi Mujer no me Entiende” y “A mi es que me han hecho tanto daño que no puedo comprometerme seriamente”, además del “Peter Pan”, que a los 40 todavía es demasiado joven y del “A mi las Mujeres Inteligentes me Asustan”. Aunque el mejor de todos es “Nunca encontraré una Mujer como mi Madre”.
Suerte, chicas!
May 15th, 2006 at 5:52 pm
[...] * Botar la caja de leche completa porque se puso mala * Darte cuenta de cuánto gana tu tía en la maquila * Que tu gato esté enfermo por un ataque de pulgas * No haber concedido un beso de despedida * Odiar lo que escribís y publicarlo de todas formas * Dejar un par de zapatos porque no te caben en la maleta * No dar propina porque no tenés cambio * Esconder un cuadro horrible de alguien que te quiere mucho * Estar enamorada/o en secreto de algún infeliz que no vale la pena * Despedir a un incompetente simpático * Quebrar un plato de los lindos * Perder el reloj que te regaló tu mamá * Descubrirte muerta de envidia * Ligarte ocasionalmente al de siempre de otra * Olvidar a alguien en la página de agradecimientos * Que se te pase el período de matrícula (otra vez) * No saber los nombres de tus sobrinos * Haber sostenido necia y cabezonamente una idea equivocada durante años. [...]