Deux

Yo, el brillo negro que se lleva las almas, las siembra que furiosa redime la temporada, el signo a partir del cuál se guardan las previsiones. Nada de eso existe frente a vos, un dios más poderoso, de otro origen, uno que llega más abajo donde nadie alcanza. Vos que te comés la luz de un solo bocado, el rayo se acaba con tu suspiro, me has sentenciado con justicia a la incertidumbre y no lo soporto. No lo soporto.

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