Lavado y planchado de historias

Ayer después de muchas reticencias, finalmente vi Æon Flux. Un insulto a la inteligencia. No sólo la historia perdió todo el ritmo, el latido, el filo, la estética de la serie animada que adoré durante mi adolescencia, sino que se nota que todo fue hecho con la premeditación de hollywood que nos ha entregado todo lavado y planchado, y bien explicado para que nosotros, el público idiota, no nos vayamos a confundir con la trama.
Por ahora no encuentro suficiente sentido del humor para explicar la transformación de Æon Flux (asesina pervertida y andrógina que moría horribles muertes en cada episodio) a Catherine Goodchild (guapísima chica que sigue enamorada de su marido después de 7 reencarnaciones sin verlo).
Personajes malintencionados y sexualmente complejos, feos, impredecibles, sin héroes ni villanos, historias sin continuidad y sin explicación, sin cursilerías, sin honor hasta la muerte …aparentemente son demasiado para nosotros. ¿Entonces cómo llegamos a fascinarnos con la original?
Peter Chung, autor de la verdadera Æon Flux, lo dice mejor en una entrevista (aunque esta cita podría aplicar a cualquier historia adaptada para un estudio gringo):
Maybe the makers didn’t understand the source material and thought they were being true to it; or they understood it, but didn’t think it would appeal to a wide enough audience and altered it to suit their presumed target. They claim to love the original version; yet they do not extend that faith to their audience. No, they will soften it for the public, which isn’t hip enough to appreciate the raw, pure, unadulterated source like they do. The argument for the Catherine Goodchild movie is that an accurate live-action version of the Aeon Flux would have been too inaccessible for a mainstream audience. It would not have made money, ergo there’s no impetus for the studio to make it. It’s a circular argument which attempts to shift responsibility away from the individuals who make the film to the presumed audience. Presuming to know what an audience wants to see and tailoring the product to fit is a method that sucks all the drive I’d have to ever create anything. It’s self-defeating disingenuous.

May 6th, 2006 at 2:12 pm
Lo único bueno de esa película es Charlize Theron. :D
Por lo demás, me quedo con las series animadas originales.
Eso es lo que pasa con la maquinaria fílmica hollywoodense, que tiene el insólito don de convertir todo lo que toca en algo lo suficientemente inocuo para no afectar el gusto y medida del típico especimen suburbano gringo, tan aficionado a la moral y a las buenas costumbres. Y que esconde por debajo de la alfombra cualquier cosa que tenga que ver con Irak.
Aunque ahora anuncian con bombo y platillo “United 93″, filme basado en lo que pasó con uno de los aviones del 11/9. Si es que ni los temas más sensibles se salvan de ser monetizados. It’s the American way after all.