Días de ferretería

Ante la falta de ganas, compromisos atravesados y verdaderas ansias por estar sola, esta semana santa se me ha ido en reparar la casa. Tengo que construir una pared divisoria en el apartamento, rehacer la cocina y mudar varias cosas de lugar. Me desespera que todo pase tan lento, me gustaría que fuera como esos programas de HGTV en los que todo está listo en unas cuantas horas y se ve divino. Pero no. Vamos poco a poco. A fuerza de tanta mudanza he aprendido varias cosas, y una de ellas es que lo mejor es retirarse a tomar una cerveza cada vez que se pueda, en vez de querer dejarlo todo listo el mismo día. Una mudanza suave y creativa, con ímpetus deccorativos, eso es lo que quiero. Con muchas cosas hechas por mi misma. Sin embargo, hay un factor psicológico que me está atrasando: ir a la ferretería.

Desde mis días de asistente y dibujante para unos arquitectos recuerdo la experiencia ferretera como una aventura de género y adultocentrismo, reivindicativa a veces y humillante otras, llena de aprendizajes inútiles y misterios sin resolver. Una vez me mandaron a pedir cien sacos de cemento, para la sorpresa del pobre chico que pusieron a atenderme. Otras veces he sido idiota y pretenciosa, tratando de describir una plaqueta de aluminio que no existe más que en mi imaginación. Hoy por ejemplo, lo que me atrasa es que quiero ir a comprar unas tablas e 9×2. Pero me da muuuucha pereza enfrentarme a los tipos de la ferretería, que dudarán de mi criterio, pondrán en tela de juicio mis intenciones, me darán muchos consejos y advertencias no solicitadas, exclamarán sorprendidos al saber que se trata de un proyecto solitario, que me llevaré las tablas en la mano porque estoy a una cuadra de distancia. Me aburre desafiar el estereotipo. Preferiría ir con un amigo, así el proceso sería unas 3 veces más rápido.

4 respuestas to “Días de ferretería”

  1. Pili dice:

    Que te puedo decir…mejor llevá a un amigo y luego lo invitas a las cervezas, a lo mejor eso tambien te ayuda en el proceso creativo y, por su puesto, a cargar las tablas!

  2. Marcos dice:

    Me hace gracia tu comentario, pero a veces la gente pide cosas para poner en los cosos de los cositos de los armarios,y ahi entra la destreza del ferretero ,te sorprenderías de lo que me han llegado a pedir, desde una broca curva para taladrar en horizontal hasta pegamento Nolotil es por eso que a veces el dependiente de la ferreteria debe analizar la situación y desconfiar ,a veces de que loque el cliente esta pidiendo no tiene nada que ver con lo que se va a llevar.
    Un saludo

  3. itz dice:

    Qué bueno Marcos, un comentario experto :) Estoy de acuerdo con que el trabajo de los ferreteros es la mitad de interpretación. Como los pobres chicos que se han topado conmigo tratando de conseguir un adaptador de corriente en Portugués.

  4. Marcos dice:

    si ,la verdad es que somos un poco psicólogos solucionando los problemas a los demás , y ahí entra que el dependiente tenga o no un buen día, lo cierto es que a nadie se le ocurriría ir a un gran almacén pidiendo consejo al primero de turno. Así que la ferretería es como la consulta del médico
    Saludos y felicidades al blog ,que por cierto he encontrado de casualidad.

Deja una respuesta