Reduciendo la muestra

Encontrar pareja en un país pequeño es un infierno. Un infierno espacioso de 4 millones y pico de habitantes, que acompaña al pueblo chico donde vivimos apretujaditos, especialmente en el valle (me pregunto si esto le encanta a un psicólogo geográfico).

En primer lugar no hay 6 grados de separación entre vos y cualquiera, sino que hay como medio grado. Es imposible conocer a alguien *totalmente* nuevo. Siempre van a tener a alguien en común.

Supongamos que te gustan las personas del sexo opuesto. La muestra se reduce a unos 2 millones. Tal muestra empieza a desgranarse una vez que eliminás a los obvios: los miembros de tu familia -que son un montón y desparramados por todo el país, así que no se puede estar segura-. Digamos que te quedan 1.8 millones.


Luego seguís con los que te pueden hacer de la vida un infierno por circunstancias que no dependen de ellos: están por debajo o por encima de la línea de la pobreza (la tuya, por supuesto), los de religiones inconvenientes o pensamientos políticos infumables, o los que forman parte de la ultra morada y sus equivalentes. Nomás ahí te quedan unos 700 000.

Luego por aquello del qué dirán, descartás a los casados, a los demasiado viejos o a los demasiado jóvenes, los divorciados que volvieron con su mamá y los que viven en el quinto de los apretados (por ejemplo, fuera del valle).

Talvéz después eliminás a los que por circunstancias que sí son culpa de ellos se tacharon solos, como que no terminaron el colegio por andar en patineta, o los que son una enciclopedia andante de la calidad de la mariguana, o los que usan esteroides anabólicos, o los que tienen antecedentes de violencia doméstica.

Con una muestra ya bastante pequeña, de unos 1 000, decidís que la gente del trabajo no aplica, la gente del barrio tampoco, y un montón de babosos individuales están descalificados por antecedentes.

Los exnovios de tus amigas todavía son una zona gris indefinida en la que mejor no meterse. Y dependiendo de qué tan populares sean las chicas, la muestra se reduce considerablemente.

De los 50 que quedan después del corte, 20 son gay, 8 son tus exonovios y hay unos 10 que por más que tratás, no te dan bola. Y quedan flotando unos 12.

Esos son tus oportunidades perdidas, tus amigos del alma, los maridos perfectos de otra. Son los que con el tiempo irás conociendo cuando ya te hayas casado y tengás hijos y préstamos y un perro que tuvo perritos, todo esto posiblemente con alguien que ya había quedado descalificado en el párrafo cuatro de la presente.

10 respuestas to “Reduciendo la muestra”

  1. beto dice:

    No sé si reir o deprimirme con este post… lo único que puedo decir es que aunque esos numeros parezcan exagerados, la verdad es que no se desvían mucho de la realidad.

    Saludos

  2. Dr. Malcolm dice:

    matemáticas terribles e inexorables,
    Podríamos decir que casi todos somos primos entre sí, como el 3 y el 7 como el 5 y el 22. como el 2 y el 13.

  3. Jacinta dice:

    Me parece que el número de gays es muchísimo mayor. Y te faltaron los traumados (los que anduvieron con alguien y desde ese día asumieron que todas las mujeres somos igual de cabronas que la ex…)

  4. Ventolin dice:

    Humm… primas

  5. medea dice:

    Yo opino que los que tengan un novio tuanis, deberían compartirlo. Amén.

  6. Andrea dice:

    Está genial el post!
    Definitivamente habrá que importar hombres porque las ticas estamos, literalmente, raspando la olla!!!.

  7. Verox dice:

    Ya te lo dije Lenis.
    Sólo tenés que pedírmelo y busco algo por el Cono Sur
    (en Argentina ya somos 38 millones aprox).

    Si es necesario,
    te los pruebo.
    :|

  8. Desy dice:

    LOL me identifique mucho con lo escrito. Tienes TODA la razon.

  9. Vlad dice:

    habra que pensar en mudarse?

  10. fernanda dice:

    qué pena no haber leido esto hace 8 años…yo me casé con uno de los q no terminaron el colegio por andar en patineta…y mal…
    la prox vez te consultaré si es o no conveniente el chico

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