El proceso

Un párrafo aquí, no, esta cita me sirve mejor allá. Nunca pude hacer trabajos en grupo en la universidad, porque la estructura para mi era siempre una decisión de última hora. Soy una editora eterna, no una escritora. Cuando he escrito más de tres párrafos seguidos me empieza a doler el estómago y me sudan las manos. Cambio de documento. Siempre con 4 documentos abiertos al mismo tiempo, ojalá de temas bien diferentes. Escribo un párrafo y resuelvo un sudoku. Escribo dos párrafos y llevo la ropa a la lavandería. Cambio la estructura de la sección tres. Escribo un párrafo. Me hago un té. Escribo dos párrafos, veo 15 minutos de televisión. Tengo ideas sobre la introducción. Sobre los agradecimientos. Sobre el diseño de la portada. Las escribo todas y vuelvo al documento principal. Cambio la estructura de un artículo secundario. Reviso el estilo de la sección metodológica. Reviso el correo. Le escribo un correo a mi madre. Reviso de nuevo las entrevistas para ver si me encuentro una cita que me sirva. Escribo dos párrafos. Pienso en mis lectores expertos y me da un escalofrío. Vuelvo a escribir el párrafo anterior. Reviso de nuevo la sección metodológica y le corto un pedazo. Vuelvo al documento original. Escribo esta entrada en el blog. Voy a hacerme otro té.

4 respuestas to “El proceso”

  1. Lía dice:

    Siempre que estés más o menos satisfecha con el resultado quiere decir que el proceso es válido…:)

  2. ericjms dice:

    Padezco de lo mismo, de esa dispersión-obsesión-compulsión editorialista metódica.

    El brete nunca va perfectamente escrito.

  3. Verox dice:

    Ay Lenissss…
    Ahora, después de tus comentarios,
    me sudan las manos también a mi.
    :|

  4. itz dice:

    No ché, a las dos no! Una tiene que conservar la calma!!

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