La vida pasa por la ventana

Pasar aquí sentada todos los días del año debe ser terrible. Yo por suerte estoy metida en esta dinámica de oficina gubernamental solamente por un mes.

En la mañana me despierto y el vidrio de la ventana tiene una capa de hielo de un centímetro de grosor al menos, no se ve un carajo. Me hago unas tostadas con café (de Costa Rica, no vaya a ser). Me pongo las obligatorias y concienzudas capas de ropa correspondientes y salgo a caminar.

Hoy me resbalé en el hielo. Con la computadora en el bakcpack y vestida como una bola probablemente parecía un escarabajo moviendo las patas en el aire. Jeje. A todo el mundo le pasa, caerse aquí no es nada extraordinario. Nada que merezca ser contado en el blog. (!)

Luego de cuadras y cuadras de gente caminando a toda velocidad, llego a la oficina. Hay que subir el ascensor e irse quitando las capas superficiales de lana, viscosa y poliéster. Me cambio los zapatos feos de la nieve por los zapatos lindos de tacón de la alfombra. Me arreglo el pelo que quedó hecho mierda y aplastado por el sombrero. Saludo a uno o dos, y me siento a trabajar al lado de una ventana gigante, todo el día.

Office window view

Sarah me prestó una planta tropicalosa para que no todo sea beige. Por ahí pasa la gente cagada de frío. Já! Yo aquí tan calientita. Já? Estoy metida en una oficina sin personalidad. Pero calientita. Si me hecho un poco para atrás puedo ver la torre del parlamento.

Parlamento torre

Pero para qué? Tengo mejor vista en la webcam que mira para el parlamento todito el día, live and direct, con nevadas y todo. No se dejen engañar por el solcito y el cielo azul. Aquí te dan dos temperaturas: It’s -21C°, feels like -30C°. Yo agregaría: looks like 25C°.

Entonces siempre estás en esas: querés salir, qué lindo, ver la calle la gente caminar conocer bla bla bla. Y cuando salís, querés entrar, tomar chocolate café agua caliente aunque sea por favor déjenme entrar. A las 5 y algo, aprovenchado la luz que hay todavía y cuando veo a la gente menos helada por ahí abajo, me vuelvo a poner toda la cosa y me voy caminando a casa.

En el camino voy viendo ventanas (más) y hago paradas estratégicas de doble propósito: conocer una tiendita rara a la que no he ido antes, y descongelarme un poco el trasero. Ayer fui a una tienda naturalista donde hay aparatos femeninos misteriosos. También pasé a una librería donde hay 2×1 de libros de su|do|ku (vade retro, tentación de perder más tiempo), y a una tienda gigante llena de cosas de tejer que haría las delicias de las chicas del grupo de Stitch n’ Bitch.

Luego regreso a casa. Cocino. Como. Veo The Daily Show. Cuando va por la mitad ya estoy casi dormida. Y todo vuelve a empezar.

4 respuestas to “La vida pasa por la ventana”

  1. beto dice:

    Nunca me ha tocado viajar al norte en invierno. Supongo que la nieve debe ser algo que te hace gracia y curiosidad los dos primeros días, y después…

    Lo del sol, je je, las apariencias engañan no?

    Saludos :D

  2. Pili dice:

    Vale si engaña! Es mas, mientras mas soleadito se vea mas friito está, de fijo. Yo por suerte tengo una ventana que da a una bella iglesia antigua, donde la nieve se sienta por dias en el tejado y luego, cuando calienta un poquito ves una increible avalancha caer desde las alturas de la iglesia a los jardines de los costados (claro que ahorita no se ve el jardin). Como dice Lenita desde la venta se ve todo mucho mas bello por estos lares del norte.

  3. ericjms dice:

    La mayor cantidad de frío que he sentido en mi vida han sido los 4ºC de un floridiano día de invierno. Por eso no se de qué hablás, pero por la ventana todo se ve muy bonito.

  4. miriam hernandez jimenez dice:

    xxx

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