El emperador a culo pelao
…aunque gane la elección, ya perdió la legitimidad que le daba su investidura de todopoderoso. El candidato presidencial por la oligarquía político-empresarial costarricense, se vistió con un traje invisible de poderío que le confeccionaron los medios de comunicación oficiales y las casas encuestadoras. Cuando se mostró públicamente con su traje, fue ampliamente derrotado por un abierto rechazo popular que se manifestó en las urnas y fuera de ellas (tanto por los que votaron masivamente en su contra, como los que no salieron a votar definitivamente).
Sobre la desnudez de Oscar Arias. Un texto que anda circulando de mi primo Mario Zúńiga, Antropólogo Social, que me permito reproducir sin permiso hasta que me lo de en la próxima fiesta familiar, la que sin duda será para celebrar que del todo no perdimos. El texto completo después del brinco.
En el maravilloso cuento de Hans Christian Andersen El traje nuevo del Emperador, se describe a un emperador vanidoso que enloquecía por estrenar vestidos. Cierto día dos estafadores lo convencen de que tejerán para él un vestido de tela con una singular característica.
El traje sería invisible para sus funcionarios desleales y los estúpidos. Entonces los estafadores pretenden elaborar una vestimenta por la que cobran millones, y ningún allegado, ni siquiera el propio emperador, se atreve a decir que no ve nada, por miedo a ser tomado por desleal o tonto. Por último, los estafadores visten al rey con la tela invisible (más bien inexistente) para dar un paseo, hasta que un nińo descubre su desnudez y el pueblo entero lo seńala descubierto.
Lo mismo le ocurrió a Oscar Arias que, aunque gane la elección, ya perdió la legitimidad que le daba su investidura de todopoderoso. El candidato presidencial por la oligarquía político-empresarial costarricense, se vistió con un traje invisible de poderío que le confeccionaron los medios de comunicación oficiales y las casas encuestadoras. Cuando se mostró públicamente con su traje, fue ampliamente derrotado por un abierto rechazo popular que se manifestó en las urnas y fuera de ellas (tanto por los que votaron masivamente en su contra, como los que no salieron a votar definitivamente). Su imagen denota ahora un hombre que, atrapado en sus propias redes, no sabe como reinventar la figura autoritaria que quiso imponer sobre el electorado.
El rechazo de la política neoliberal, clientelar y corrupta se hizo patente y selló el fracaso rotundo de los mecanismos del poder bipartidista. Esto lo observamos en muchas de las manifestaciones del electorado, como la anuencia a conformar colectivos anti-Arias (que en todo caso serían anti neoliberalismo) Yo propondría que nos fijáramos en tres manifestaciones puntuales que reflejan este triunfo popular sobre los mecanismos tradicionales. La primera de ellas sería el rechazo del “hombre fuerte”. Por ańos el neoliberalismo en América Latina se ha valido de un círculo vicioso que consiste en crear los problemas y proponer al “hombre fuerte” que los soluciona. Así, en nuestro país hemos sentido como se acentúa la pobreza extrema, la violencia simbólica y física o la incertidumbre hacia el futuro. Oscar Arias era el hombre que nos iba a salvar de todo eso, él solito con su fortaleza innombrable, sin dialogar con nadie acerca de ningún aspecto. Como el mismo lo declaró al periódico El Financiero (No 548) “Consenso es la negación del liderazgo, es decir, es una manera de no avanzar, es una manera de lavarse las manos como Pilatos.” Este hombre fuerte y prepotente no fue lo suficientemente convincente para el electorado, así como no lo fue la idea de que había “mil personas pensando por usted”. En suma, al parecer los electores costarricenses opinamos que somos suficientemente inteligentes para pensar por nosotros mismos, no necesitamos un macho cabrío que nos venga a decir lo que se tiene que hacer, sino alguien que proponga soluciones abiertas al diálogo.
El segundo punto en el que Arias fracasó rotundamente fue en pensar que una campańa publicitaria millonaria sería garantía de triunfo. Los candidatos del neoliberalismo se han acostumbrado a ser candidatos de marketing. De acuerdo a su forma de manejar la publicidad, el candidato se ha convertido un cascarón vacío que repite frases pegajosas y baila en las tarimas. Así, en este tipo de política, gana el que tiene más dinero para mostrar a su candidato repitiendo eslóganes huecos en la mayoría de medios de comunicación. Fue así como Liberación Nacional no escatimó gastos en su presupuesto (que según el Semanario Universidad No1651, solo en donaciones consistía en 4.169.467.949 millones de colones) para invadirnos de imágenes de un Oscar Arias bondadoso, juvenil e inteligente; dispuesto a gobernarnos como nuestro capitán desde aquí a la eternidad. El electorado rechazó en las urnas (o no yendo a votar) la invasión constante de su intimidad, en llamadas telefónicas, en la radio, en la televisión, en los periódicos, en las vallas publicitarias.
El tercer fracaso que podemos reseńar no corresponde precisamente a Oscar Arias, sino a dos instituciones aliadas (fortuita o decididamente no lo sabemos) a la derecha política. Nos referimos a las casas encuestadoras y los medios oficiales de prensa. Así como en otros países, estas instituciones formaron un dueto que secuestró la opinión pública y se declaró portador de “la verdad”. Por un lado, se utilizó la ciencia que implica la medición estadística para mostrarnos datos acerca de “cómo pensamos” y “cuándo lo debemos pensar”, por otro, popularizaron esto como verdad absoluta mediante la distribución en medios de comunicación masiva. De esta manera, por ejemplo, La Nación S.A. declaró presidente a Oscar Arias desde meses atrás aliada a la firma encuestadora UNIMER, datos que repitieron y confirmaron cientos de veces, haciendo pensar al electorado que el triunfo del candidato verdiblanco era inminente. Esta combinación de imposiciones de una verdad crearon una especie de “cerco mediático”, que acorraló a la opinión pública sin posibilidad de ver reflejados criterios de disenso más que en marginales notas de medios oficiales. Afortunadamente, para el día de las elecciones los costarricenses rompimos ese cerco y demostramos que la “libertad de opinión” está por encima de la “libertad de prensa” y que la pretendida “verdad objetiva” que prodigan las casas encuestadoras no es más que un argumento a favor del poder.
No hubo celebración en el Hotel Corobicí el 5 de febrero, Arias no pudo descender desde su suite presidencial a confirmar las verdades invisibles con las que se habían investido durante meses. Aunque ganara, el pobre diablo no tiene la legitimidad por la que tanto pagó. De repente descubrimos la invisibilidad de su traje, ahora el emperador camina desnudo por la calle y el pueblo se ríe estruendosamente de él.
QUISQUIS AMA, VALIA,
PERIA QUI NOSCI AMARE!
BIS TANTI PERIA
QUISQUIS AMARE VOTA.

February 16th, 2006 at 5:02 pm
Hola!
No considero que ninguna libertad este por encima de otra. Es peligroso afirmar eso. Por otra parte apuntar a los medios de comunicación y luego referirse sólo a La Nación es generalizar. Coincido en que hay actitudes reprochables de los medios de comunicación, al igual que hay trabajos de excelente calidad. Qué gane el que tenga la mayor cantidad de votos, que los ganadores y perdedores entren en franco diálogo y que Costa Rica salga hacia adelante que es lo que a todos nos interesa.
July 24th, 2006 at 3:22 pm
hola libia ers una cara espero q
September 1st, 2006 at 9:12 am
jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńńń´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´çççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççççç