Rastro

Me encanta encontrarme en la mañana en medio de tu rastro de la noche anterior. El olor de tu pelo en la almohada, una taza con algo que no te gustó, la ropa por ahí bien puesta como para que no estorbe una cotidianeidad que ya no existe. Es en las mañanas cuando aprendo más sobre tu presencia y las marcas profundas que nos dejamos todos los días: te llevo como perfume en el cuerpo, en la casa, en la hora de salir… y mientras tanto conspiro para que regreses a cambiarme el paisaje con tus señas y tus objetos.

Deja una respuesta