Última semana del año
San José se suspende, se despobla de ruido, se adormece acurrucado entre las montañas. Me quedé para disfrutar el contraste de música y silencios, los teléfonos que no suenan, las mesas disponibles en todos los restaurantes, el frío del viento de diciembre, el amor hasta tarde, el aire sin tráfico de las 7 de la mañana, las tardes anaranjadas, los barrios en calma, las conversaciones sin prisa, las películas que nunca vimos, la comida sin horario, los libros que se hacen posibles. Cambié las multitudes por la breve y perfecta compañía, por la soledad en dosis cuidadosamente administradas, y descubrí que todo lo que necesito para entenderme está aquí conmigo.

December 29th, 2005 at 6:28 pm
Estas son las varas por las que me gusta leerte… es la primera vez que veo una descripción tan clara y linda a la vez de esa sensación de esta semana. La de San Carlos es un poco diferente, más aún cuando somos adolescentes… pero que lindas eran esas fechas (cierro los ojos y recuerdo).
December 30th, 2005 at 3:32 am
Feliz año nuevo, te deseo lo mejor en este año entrante!
Un beso
December 30th, 2005 at 7:26 am
excelente descripción de fin de año. Así también es semana santa, épocas de experimentar la ciudad en un ambiente menos recargado.
Creo que somos un tipo diferente de personas quienes decidimos o nos toca pasar estas fiestas en la ciudad, y lo disfrutamos.
December 30th, 2005 at 4:58 pm
El trabajo me ha obligado a hacer de esta semana una común y corriente, pero puedo identificarme plenamente con lo que dices. Creo que voy a extrañar terriblemente el tráfico sin presas para ir y venir de mi casa.
De todos modos siempre he sido alérgico a las multitudes. Prefiero sacar unos días sin sueldo y escaparme a la playa fuera de temporada si eso significa poder descansar de verdad. Definitivamente soy un bicho raro.
Y para vos, un feliz año y que todos tus buenos deseos se cumplan. Un abrazo.