Proyectos finitos
Desde hace muchos años con mi tía y mi prima empezamos a tener locos proyectos de fin de semana. Móviles de madera con motivos de Miró. Melancólicas muñecas de trapo. Azulejos pintados a mano. Marionetas de tucos de madera. Todos nos parecían maravillosos y pensábamos: “wow, vamos a hacer miles, vamos a comprar los materiales y los utensilios perfectos, y cada vez los haremos mejores”. Por supuesto los ánimos nos duraban un fin de semana. Hicimos cosas increíbles… de ediciones ultra-limitadas.
La vida nos separó un poco (no tanto). Ellas siguen haciendo proyectos artísticos impresionantes que a veces veo en las protestas contra la guerra o contra el TLC, verdaderas obras de belleza y significado para usar y gritar en la calle. Yo me dediqué con Telémaco a varios proyectos un poco más domésticos e igual de fugaces, desde candelas artesanales, aretes de chip, diseños en henna para la piel, hasta almohadones gigantes de colores, papalotes de diseños locos y pintura con esténciles en las paredes.
En los últimos tiempos encontré que quería coser, y empecé así nada más. He hecho ropa medio desastrosa, pero también he hecho un montón de almohadones sobre artistas contemporáneos, un bolso horrible, un delantal para tener las manos libres en el trabajo y dos cubrecamas que fueron una tarea titánica. La diferencia, creo, es que ahora tengo un poco más de disciplina y me obligo a terminar los proyectos. Gracias a eso, y porque pienso más rápido de lo que coso, también he empezado a dibujar (mal) lo que me da vueltas en la cabeza.
Y porque uno no es único en el mundo (por suerte) y hay gente para todo, las autoras de MedeaMaterial y de Itzpapalotl tenemos una variedad de obsesiones compartidas que vamos a ir coleccionando por acá.

December 29th, 2005 at 11:25 am
nada más toca encontrar una manera más eficiente de poner los tags para que sea fácil encontrar lo que uno está buscando.
January 4th, 2007 at 1:37 pm
como fue ese proyecto de aretes con chip me interesa