Hojas caen
Estoy en mi país de otoño, y eso me gusta. Mi vida aquí tiene abrigos y paraguas y botas y bufandas… y eso para los nativos tropicales, tiene toda la gracia del mundo. La cotidianeidad está bastante construida: a fuerza de venir todos los años, ya sé dónde está la tienda de pastas frescas, el café latte de la mañana, la tienda de revistas, el bar subterráneo del gato y el té de frutas en bolsitas de papel. Igual vengo todos los días caminando hacia el bloque gris oficinístico pero ahora con los audífonos puestos, con el café en la mano, con la prisa en los pies…ya hasta dejé de recoger maravillada las hojitas amarillas y rojas del suelo del Parc de la Confédération. Tampoco me preocupa ya la hora de volver, no me interesa ni quedarme ni irme. He llegado a un punto en el que este es otro de los escenarios del movimiento. Pero de repente me entra el terror… qué voy a hacer cuando no pueda regresar cada año? Cuando me tenga que quedar sin esta estación? Cuando no tenga excusa para la visa ni plata para el tiquete? Qué voy a hacer sin otoño, que se volvió un naranja importantísimo para desintoxicarme del verde de todos los días?

October 25th, 2005 at 1:42 pm
¿tu país de otoño?
¿cuál es?
¿Queda cerca de Aachen?
¿Me visitas? ;-)
Acá también tenemos verdes, pardos, naranjas, amarillos…
October 25th, 2005 at 2:29 pm
ey! excelente idea, voy a buscarme un montón de países con otoño y amigos con abrigo, para ir a visitarlos y llevarles buen café
October 25th, 2005 at 4:58 pm
Sí, sí, SIIIIII :-D
October 25th, 2005 at 7:06 pm
Llévame a tu país de otoño cuando quieras. Me haría bien cambiar por un tiempo la humedad omnipresente y corrosiva del cuerpo y del alma por hojas secas y gateaux au chocolat.
October 26th, 2005 at 8:01 am
Aquí también tenemos otoño, así que si alguna vez te falta el país donde estás ahora, sólo avísame y me uno al red de amigos que tendrás en paises de otoño.
November 3rd, 2005 at 12:12 pm
Consuelate,enemiga : en mi casa tengo naranjas importantisimas con
etiqueta de vodka.