me hubiera gustado ser más gigante, más numerosa. más llamadora de las llamas internas. qué tenía que hacer para matarte, para que me escribieras al otro día despavorido, cuando despertaras sin mi y por lo tanto sin saber qué carajos hacer con el cuerpo. eso era lo que esperaba, maldición. ser la muerte, ser itzpapalotl, quemarte con la furia de la agricultura y que al otro día fuera inevitable tu renacimineto al otro lado del correo, eso era más o menos. pero las quemaduras rituales no parecen ser tan fáciles de infringir en vos, tan distante, como en un mundo más allá del mío y del recientemente nuestro. Qué hacer? maldita timidez, la tuya y la mía por igual. La que no nos deja ni escribirnos carajo. escribíme, si me estás leyendo. entendido?

October 17th, 2005 at 10:14 pm
wow. genial texto lleno de hermosas figuras.
“cuando despertaras sin mi y por lo tanto sin saber qué carajos hacer con el cuerpo.”
saludos.
October 19th, 2005 at 9:11 am
besos Lena. me encanta volver a leerte.