the bends

1 /2 /10

* El primer día del vértigo abrí los ojos en la madrugada y vi la habitación semi-oscura dando vueltas a mi alrededor. Pensé que estaba soñando, pero era cierto: la tierra había desplazado su eje hacia el centro de mi cerebro, y giraba como un carrusel de caballitos. Además de esquivar las desafortunadas referencias a Hitchcock pasé el día tratando de mantener la cabeza inmóvil: cualquier movimiento pronunciado o repentino me enviaba en una espiral que me obligaba a agarrarme de las paredes, como si mi casa estuviera en medio de un naufragio. Para mi sorpresa no tuve miedo. Cuando todo se mueve violentamente no hay más que abrazarse a uno mismo.

* El segundo día de vértigo consistió en un mareo generalizado, de baja densidad, como uno se imagina que se sienten las nubes. Como una dosis pequeña de un alucinógeno suave. Como el primer día de haberse enamorado. Como el tercer trago de tequila blanco. Como en el inicio de la cuenta hacia atrás del anestesista en el quirófano. Como caminar en un castillo inflable. Entonces claro, me puse a caminar. Subí la colina y vi la ciudad, indecisa, desbalanceada, la vi deslizarse y flotar en el agua.

* El tercer día todo ha vuelto a su lugar. Las cosas y las paredes parecen clavadas en el piso. MI cabeza se siente ligera, sin producir ondas gravitacionales de ninguna clase. De vez en cuando le doy una mirada rápida al cielo, a ver si regresa.

good woman

30 /1 /10

Las elecciones son dentro de una semana en mi país, pero no podré ir a votar. Si pudiera, probablemente lo haría por la izquierda, irresuelta y medio inexistente pero digamos que ahí está. Hoy el partido por el que yo votaría publicó un anuncio terrorífico donde la “democracia” es representada por una mujer severamente golpeada en una bata hospitalaria.

Me gustaría agarrar a alguien por los hombros y sacudirlo un poquito, nada más como para despertarle, diciéndole que algunas mujeres no queremos que nuestro cuerpo maltrecho sea representación de nada más que nuestro cuerpo agredido, pasando por un momento de dolor, pánico y humillación. Hay cosas que son lo que son: no hay significados más “profundos” en esa imagen, aparte de una campaña contra la violencia no hay cómo “usar” a una mujer golpeada adecuadamente para vender nada, ni una idea, ni una causa, por más buena que sea. No es suficiente que las mujeres sean símbolos de estatus y diversión sexual, sino que ahora también son símbolo de la patria, la dignidad del pueblo y en el futuro, pues, de lo que nos pongan, no?

Qué miopía tan exasperante. Y esa es la izquierda! Yo votaría por esta gente! No se si me entienden.

come on rain down on me

25 /1 /10

* En costa rica los truenos suenan, en palabras de mi abuela, como si los santos estuvieran corriendo los muebles. Siempre los imaginé en sus batas monocromáticas, con cara de buenos, arrastrando un trinchante lleno de figuritas ángeles de porcelana y yeso. Aquí los truenos suenan como si un dios caprichoso y vengativo estuviese ya harto, desatando su furia apocalíptica contra la humanidad. A cualquier hora de la madrugada caen como una bomba y se estremecen las casas, se sacuden los vidrios, ladran todos los perros, se encienden todas las alarmas. The end is nigh!

* Acobardada por la lluvia, he pasado mucho tiempo dentro de la casa, que este o el año pasado cumple 100 años. En algún momento práctico del siglo XX la partieron a la mitad, y pasó a llamarse un dúplex. En el piso de arriba, donde vivimos nosotros, la provisión para la época es un hueco en el piso de la sala por donde sale el aire caliente. Eso hace que la casa tenga temperaturas en orden descendiente: la sala tropical, el dormitorio calientito, la oficina neutral, la cocina invernal, el baño bajo cero. La ropa que uno tiene puesta en la sala no le alcanza para ir a mear. A mi me gusta.

* Pasé el fin de semana trabajando con la precisión de un rayo láser, o durmiendo en la inconciencia, como si no existiera nada ni nadie más en el mundo. A veces la automedicación es la madre de la innovación.

ex factor

22 /1 /10

Mi profesor de composición inglesa es un hombre pequeño, lindo, serio, de sonrisa económica. Su especialidad son los autores Afro-Americanos. Entre los alumnos hay un par de personas negras y 35 personas ¨blancas¨, vietnamitas, chinas, del medio oriente, latinoamericanas, europeas del este y del oeste.

Mi profesor habla hilando hechos inconexos, saltando de la esclavitud a los sesentas, citando a Mary J Blige y a Lauryn Hill, recitando versos de un spiritual por aquí y una expresión de hip hop por allá. Varias veces he querido levantar la mano sólo para señalar este escenario insólito, este destino imposible y sin embargo papable, que quizás jamás se imaginó James Baldwin, a quien leemos en silencio:

” I said that it was intended that you should perish in the ghetto, perish by never being allowed to go behind the white man’s definitions, by never being allowed to spell your proper name. You have, and many of us have, defeated this intention; and, by a terrible law, a terrible paradox, those innocents who believed that your imprisonment made them safe are losing their grasp of reality. But these men are your brothers—your lost, younger brothers. And if the word integration means anything, this is what it means: that we, with love, shall force our brothers to see themselves as they are, to cease fleeing from reality and begin to change it.”

night and day

17 /1 /10

* Fueron dos semanas que pasaron veloces por la ventana. Tengo por el lugar un amor atormentado, nocivo, violento. Quizás una nostalgia medio alcohólica por la muchacha que yo era en esa ciudad, en otro tiempo, only you beneath the moon and under the sun. A veces saco la cabeza buscando el aire, el olor de la tierra. A veces quiero que encontremos un rincón en la casa para dormirnos abrazados en el mosaico.

* Desde el día del terremoto duermo y sueño con Port-au-Prince. Me obsesionan los vivos, atrapados. En las noches camino por las montañas de escombros grises y por entre lo que fueron paredes veo a mis propias angustias, tan pequeñas y tan devaluadas, desapareciendo por las grietas que se abrieron en la tierra.

* Anoche fui al cumpleaños número 50 de un amigo. Eso significa normalmente buena comida, música sin estridencias, conversaciones sobre vivir en Italia y la India en pretérito imperfecto. Una mujer bellísima de cabello plateado y manos largas me dijo: “alrededor de los cincuenta se te empieza a olvidar la gente, y años completos de tu vida”. Yo le respondí: “No puedo esperar”.

salute your solution

6 /1 /10

* Hace una semana pensé: no tiene nada de malo caminar bajo la lluvia helada para ir a traer café y vino, metiendo las botas de hule en todos los charcos. Llegar a la casa y secarse quieto, al lado del radiador. Cerrar los ojos y soñar con mujeres vestidas como en las lágrimas amargas de petra von kant. Aceptar de una vez que entre menos sepa de vos, más te quiero.

* El fin de semana me dediqué a meter la cabeza en el agua, no sólo para quitarse el calor de guanacaste y la borrachera y el polvo de los párpados, sino para practicar eso tan difícil de botar todo el aire despacio por la nariz, sintiendo ese dolor levemente familiar en el interior del tabique nasal. Ver subir las burbujas pegadas a los ojos como horrores del pasado.

* Si tuviera que definir la principal actividad de mi familia extendida diría que es la reproducción. De gente, de roles, de floridos modelos sociológicos. Lo cuál es digamos impresionante y alarmante en medidas equivalentes. Sin embargo, es lo que hacemos bien y gracias a una frágil cadena hecha de recuerdos infantiles, todavía vale la pena hacerlo todos juntos. Alguien tiene que poblar el mundo de milagros y problemas.

my beerdrunk soul is sadder than all the dead christmas trees of the world

23 /12 /09

* En mi casa no hay arbolito de navidad porque tenemos al menos tres enormes árboles vivos en la sala. Agarrar uno muerto, ponerlo entre los demás y burlarnos de su cadáver colgándole luces y basura plástica, sería interpretado por los demás al menos como una amenaza.

* Vivir entre dos culturas trae consigo el riesgo de quedarse afuera de las dos, en un espacio misterioso que lo lleva a uno tan ateo a entrar a la catedral esa en midtown Manhattan y sentarse a descansar del frío viendo un paño impreso con la Virgen de Guadalupe. Es quedar en un limbo cultural en el que uno se siente incómodo y fuera de lugar en todos los países, con todos los grupos, en todas las fiestas, con todas las familias. En los días comunes y corrientes se puede disimular, pero es más difícil en esta época de mierda.

* Hay días en que despierto y mágicamente todas mis rudimentarias tristezas han quedado aplastadas bajo una sólida capa de indiferencia. Películas en blanco y negro, zapatos bajos, desayuno con proteínas y un trago que no me deje insomne. Hay días en que nada alcanza.

let down

10 /12 /09

Cada vez que vengo me quedo colgada en las ramas grises de los árboles, en las porquerías que no caben por la alcantarilla, en las capas sucesivas de ladrillo, pintura y graffiti que cubren todo Brooklyn y sus edificios torcidos. Siempre quiero quedarme pero esta vez no. Hace frío y eso está bien, hace frío del verdadero, del que a veces extraño porque pela las capas más inmediatas de la fragilidad que implica mantenerse biológicamente vivo. Me gusta el momento suspendido de una puerta hacia la otra, respirando el hielo seco, con las manos indecisas entre los guantes. Me gusta el tren, que zarandea el puente cuando pasa hacia el otro lado mientras el acto de un dúo de mariachis y el de un percusionista jamaiquino se encuentran, sin querer, en el mismo vagón. Pero esta vez me quiero ir para mi casa. Quizás porque ahora hay un lugar, evidentísimo y discreto, que es mi casa. Una casa mía, llena de mis libros. mi cocina, mis tijeras, mis papelitos, mi calefacción inútil y el silencio de un barrio pequeño. Hoy siento que podría abrazar las vigas ya desaparecer en ellas, como posiblemente hicieron otros habitantes ahora ocultos debajo del papel tapiz. Tengo una casa donde quiero pasar un año, diez, cincuenta, o hasta que llegue el terremoto que la ha de tirar colina abajo. Aquí ni siquiera tiembla.

all I need

1 /12 /09

El día, todos los días, están corriendo en overclock. Hago click y listo. Pienso en bailar pegado con una mujer grandota. I’m the next act waiting in the wings. Pienso en mecerme como un bebé en los brazos flaquitos de mi abuela. Pienso abrir los ojos dentro de la piscina y ver. Tengo un tiquete, abro la mano como si estuviera ahí. Ahora los tiquetes de avión son imaginarios, como todos los lugares a donde queremos volver. El mundo no termina de hacerse pedazos.

you go to my head

22 /11 /09

* Mi marido finalmente regresó de una isla en el pacífico, una noche de estas, hecho mierda como si me lo hubieran asaltado. Tiene días de dormirse a las cuatro de la tarde y despertarse a las cuatro de la mañana, a darse una ducha y a buscar comida. Yo tanto que lo esperé oyendo Billie Holiday, ahora estoy feliz de lavar otra vez dos platos y de quejarme en voz alta de lo eternamente descompuesta que está la calefacción, y que alguien haga como que me escucha.

* Un día de estos tomé un bus que se va por el camino largo hacia la playa, donde las olas ese día se levantaban con ganas de tragarse a alguien. En el camino vi barrios que no había visto jamás, algunos apagados y silenciosos en su pequeñez, habitados por gente de colores que grita en el teléfono, le grita a sus niños, le grita al chofer, porque gritar es lo que queremos. Algunos barrios con jardines y cocheras dobles y escalinatas, insólitas mansiones ubicadas en otro planeta, una parada por aquí y otra por allá, apenas las suficientes para que las empleadas domésticas puedan llegar. En la parte de arriba de los riscos la gente se abriga y observa la violencia del mar, que se supone que es igual para todos.

* Estoy obsesionada con los detalles absurdos, con la tarjeta de navidad, con el orden de la lista de las películas que veremos, con el nivel de colores que esta foto demanda. Lo hago todo conscientemente, cansada de pensar en lo importante. Lo importante es inmenso y peligroso, enorme, incómodo, múltiple, difícil de arreglar.