15 step

3 /7 /09

* Parte de lo que extraño de estar en casa es que esta parte de la ciudad no tiene sentido del humor. Es bellísima, pero le falta un poco de la incomodidad fascinante que sólo puede venir de la imperfección y el problema. Me resulta un poco difícil vivir y describir un mundo donde los personajes viven en un estado general de bienestar cultural y social, sin privaciones significativas, sentados en salitas que parecen de una revista de diseño interior, atendiendo a sus vicios más o menos matter-of-factly. Es decir que ya estoy lista para volver a la neurosis de San Francisco donde si, las casitas victorianas parecen pintadas las postales turísticas, pero adentro yo se que hace mucho frío y el techo está lleno de jeringas y una mujer furiosa en alguna parte está tirando un tocadiscos por las escaleras.

* Pensando en eso me fui a visitar a un amigo a un barrio común y corriente, lejos del área turística pero todavía cerca del centro, Frente al apartamento más o menos típico del filósofo/hacker (sorpresivamente sin Internet) hay una escuela donde en el patio, niños de todos colores se tiran agua con cubetas y pistolas. Hace un calor del demonio. Salimos al balcón a tomar el té, anticipando silenciosamente la tormenta que viene de todas direcciones. En el barrio hay construcción, obreros, señoras con bolsas, más de tres religiones, tiendas de esas que marcan los precios en cartoncitos fosforescentes en la ventana llena. Aquí viven los maestros, los oficinistas, las chicas que trabajan en los bares y en las tiendas. En este balcón lleno de macetas encontradas, por donde pasan demasiado cerca los aviones, es donde estoy yo, feliz.

* Otra vez se manifiesta mi mediocridad turística. Desde que llegué me he leído unas 500 páginas de un libro, me queda un día y medio y no he ido a los museos ni he hecho el tour de los canales en bote. Pero hice amistad con la señora de la tiendita de la vuelta que casi no habla Holandés y no digamos Inglés. Aprendí a leer el menú, a usar el tranvia de la forma barata, dónde y cómo se compra el queso, cuánto cuesta mandar una carta y cómo se llama la chica de Estonia que atiende durante el día en el café a dos cuadras de mi habitación. Me he dado cuenta que eventualmente me tropiezo sin querer con algunos museos, plazas, estatuas, monumentos o experiencias, sin buscarlos en el mapa. Para eso se necesita tiempo, y tiempo tuve, pero ya se me acabó.

treefingers

2 /7 /09

mar de canal

25 /6 /09

we’re going to be friends

12 /6 /09

everyday is exactly the same

4 /6 /09

the gloaming

24 /5 /09

basket case

14 /5 /09

pressed in a book

6 /5 /09

slow and low

29 /4 /09

expecting

27 /4 /09